Ejercicio después de un infarto, ¿es posible?

El infarto de miocardio o ‘ataque al corazón’ es una de las principales causas de mortalidad. Dentro del estilo de vida saludable que se recomienda como parte de la prevención secundaria, el ejercicio debería ser una piedra angular. ¿Pero qué beneficios tiene el ejercicio tras la recuperación de un infarto? Y, sobre todo, ¿es seguro?

La siesta, una estrategia para mejorar el rendimiento de los deportistas

Dormir mal afecta de forma importante a la salud y al rendimiento de los deportistas. A pesar de la importancia que tiene el sueño, una gran parte de los deportistas duerme menos de lo que necesitaría ¿Puede la siesta contrarrestar los perjuicios de la falta de sueño? En este artículo analizamos estrategias para optimizar los beneficios de la siesta en el deporte.

Una nueva estrategia para reducir la presión arterial: entrenamiento de la respiración

¿Puede un entrenamiento de 5 minutos de los músculos respiratorios reducir la presión arterial? Cómo respiramos y la frecuencia a la que lo hacemos influye en la actividad de nuestro corazón. Por ello, recientemente se está proponiendo entrenar la respiración para mejorar la salud cardiovascular. En este artículo explicamos diferentes protocolos que pueden ayudarte a tener un corazón más sano.

Variabilidad de la frecuencia cardíaca para monitorizar el rendimiento: el papel del DFA-Alpha1

Si conseguimos monitorizar con precisión diferentes parámetros fisiológicos durante nuestras sesiones de entrenamiento podremos controlar mejor cómo responde nuestro cuerpo ante un estresor como el ejercicio. Una variable obtenida del tratamiento de la variabilidad de la frecuencia cardiaca puede revolucionar el control del entrenamiento. Hablamos de la DFA-Alpha1. En este artículo explicamos qué es, cómo se calcula y cómo puede ayudarnos a monitorizar el rendimiento en tiempo real durante los entrenamientos.

¿Qué ejercicio favorece más la memoria en personas mayores?

Cada vez más evidencia muestra que mantener un estilo de vida activo puede jugar un papel protector contra el deterioro cognitivo. Sin embargo, hasta el momento se desconocía si todas las “dosis” de ejercicio producían los mismos beneficios, así como si distintos tipos de ejercicio podrían producir diferentes efectos. Un nuevo estudio parece arrojar luz sobre esta cuestión.