Entrevistas | Número 13

Una conversación con Pau Gasol

En este número de Fissac Magazine tenemos el placer de hablar con uno de los mejores deportistas españoles de la historia. Segundo español en aterrizar en la NBA después de Fernando Martín, Pau Gasol consiguió…

Pregunta: Lo primero, Pau, enhorabuena y gracias. Es un honor para nosotros tenerte en Fissac. Después de una carrera extraordinaria, echando la vista atrás, ¿cuáles crees que han sido los factores diferenciales que te han llevado a conseguir los logros más importantes en el mundo del baloncesto durante casi 2 décadas?

Respuesta: Creo que en primer lugar tuve la suerte de contar con un entorno familiar saludable. Por eso insisto tanto en que para que los niños puedan alcanzar su máximo potencial deben desarrollarse en un entorno que no merme sus oportunidades. También tuve que tomar algunas decisiones difíciles: dejar de estudiar Medicina, mudarme a Estados Unidos con solo 21 años para apostar por mi pasión… En el momento no son decisiones fáciles porque no estás seguro de si estás tomando el camino adecuado. Por suerte, conté con el apoyo de mi familia en todo momento. Y, por supuesto, para llegar a lo más alto, pero sobre todo para mantenerme ahí muchos años, influyó mucho la capacidad de esfuerzo y sacrificio, la constancia y la suerte de rodearme de buenos profesionales que me ayudaron a alcanzar mis metas.

No tiene que ser casualidad que de una misma familia hayan salido dos de los mejores jugadores europeos de la historia del baloncesto. ¿Qué impacto han tenido vuestros padres y la educación que os han dado en estos éxitos? 

Mis padres jugaban al baloncesto, y eso nos pudo influir aunque de pequeños probamos todos los deportes porque quisieron que nosotros eligiéramos. Ellos también han aportado con la genética, eso está claro. Pero lo más importante fue una educación en valores que nos ayudó a mantener la cabeza sobre los hombros, a ser responsables y a priorizar.

20 años al más alto nivel no tienen que ser fáciles, y menos en la NBA, donde los entrenamientos en liga regular se sustituyen en muchos casos por vuelos para cruzar el país. ¿Cómo has conseguido mantener el nivel físico durante tanto tiempo? ¿Te has rodeado de un equipo de profesionales para poder mantener tan alto nivel y evitar en la medida de lo posible la aparición de lesiones?

Por supuesto. El deporte profesional es muy exigente físicamente. En la NBA, los partidos son muy frecuentes, a veces cada dos o tres días. A lo largo de la carrera deportiva, es muy importante recibir una atención personalizada de profesionales de distintas disciplinas: nutricionistas, preparadores físicos, entrenadores, rehabilitadores, médicos, fisioterapeutas… Estos profesionales han cobrado una relevancia especial las épocas en las que he tenido que recuperarme de las lesiones. Gracias a ellos he podido cumplir el sueño de volver a competir y de llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio.

Observamos una gran transformación física en ti mismo cuando comenzaste a jugar en la NBA, algo que hemos visto luego en otros muchos jugadores que han llegado a la NBA. Además, cada vez es más común ver a futbolistas o jugadores de baloncesto con unos físicos portentosos. ¿Está ganando el físico una mayor importancia en los deportes de equipo en los últimos años? En el caso de la NBA, ¿a qué crees se debe que se vean esos físicos tan portentosos en comparación con otras ligas europeas?

Creo que está muy condicionado por el estilo de juego y el momento. En la NBA, tradicionalmente el juego siempre ha sido más físico y, por tanto, es importante trabajar bien el aspecto físico. Recuerdo que cuando llegué a la NBA con 21 años, era demasiado delgado para batirme en el juego interior con los jugadores altos y musculosos que dominaban en esa liga. Tuve que trabajar mucho en mi físico para ser competitivo. No obstante, desde hace unos años, el juego se está volviendo más ágil y veloz. Despuntan jugadores rápidos, que no siempre son los más altos y fuertes del equipo. Creo que es importante la capacidad de adaptación de los jugadores a las necesidades de cada competición.  

Elección de Pau Gasol en el tercer puesto del Draft de la NBA en 2001.

Has jugado con algunos de los mejores jugadores de siempre de la NBA, como tu amigo Kobe Bryant. Jugadores de esta talla mundial, ¿son producto de su talento o del trabajo sistemático e incansable en su día a día? 

Son una mezcla del talento, las condiciones físicas, las oportunidades a las que han podido acceder gracias a su entorno y, por supuesto, un trabajo constante en el día a día. Ninguna de esas características puede faltar.

Pau Gasol con Kobe Bryant cuando jugaban en los Lakers.

La capacidad mental cumple un papel relevante en el deporte profesional, donde ya no solo importa el juego, sino también patrocinadores o las redes sociales, lo que conlleva un estrés psicológico muy importante. ¿Has trabajado durante tu carrera el entrenamiento psicológico? ¿Has llegado a sufrir bajones psicológicos que te hayan hecho reflexionar si este estrés merecía la pena?

El ruido que acompaña a un jugador profesional durante el desempeño de su trabajo puede ser agobiante para algunas personas. Especialmente para los más jóvenes, si ven que su vida cambia mucho o no les han enseñado a manejar la exposición social. Por supuesto que hemos trabajado el entrenamiento psicológico en los equipos en los que he jugado. Especialmente en Los Angeles Lakers, de la mano de Phil Jackson, que nos introdujo en el mundo de la meditación.

Mi carrera siempre me ha merecido la pena porque amo jugar al baloncesto, así que no me la he cuestionado, pero claro que ha habido altibajos, y he tratado de sobrellevarlos con el apoyo de mi familia, el consejo de profesionales y el conocimiento extraído de libros y artículos sobre salud mental y bienestar emocional.

Desde ciertos sectores se promueve la idea de que el deporte de alto rendimiento no es saludable. Tal vez el nivel de dedicación, volumen o intensidad de entrenamiento que soportáis los deportistas profesionales podría incluso contrarrestar los beneficios para la salud de la actividad física. Desde tu perspectiva como deportista al más alto nivel y durante tanto tiempo, ¿cómo lo ves? 

El exceso no es bueno en ningún ámbito. Por eso en los clubes profesionales se debe cuidar que las cargas, los entrenamientos y la intensidad sean adecuadas para el jugador. La salud debe estar por delante de los objetivos deportivos. Dicho esto, los jugadores profesionales estamos preparados para una rutina física muy exigente. Es nuestra profesión. Si se hace con responsabilidad y con la supervisión de expertos, no debería haber ningún problema. Cosa distinta son las personas que se exceden con la actividad física sin una supervisión profesional o poniendo en peligro su cuerpo.

En el 2013 decidiste, junto a tu hermano Marc, aprovechar vuestro altavoz para crear la Gasol Foundation. ¿Cuáles son los motivos que os movieron a dar este paso? ¿Qué líneas de trabajo desempeñáis?

Tanto Marc como yo habíamos colaborado con diversas entidades sin ánimo de lucro, y ambos éramos conscientes de la necesidad de poner nuestro granito de arena y de devolver a la sociedad todo lo que nos ha dado. Viendo que la obesidad infantil era, y sigue siendo, uno de los principales retos de salud del siglo XXI, decidimos centrarnos en esta problemática, que tiene graves consecuencias en múltiples aspectos. Desde la Gasol Foundation adoptamos tres roles en la sociedad: en el campo de la investigación, desarrollamos y organizamos proyectos propios para conocer las causas y las consecuencias de la obesidad infantil. Basándonos en esta evidencia científica, diseñamos e implementamos programas de intervención con familias, clubes deportivos y entidades sociales, con los que trabajamos directamente con los niños y niñas fomentando los hábitos de vida saludable. Además, también trabajamos para sensibilizar sobre la importancia de los hábitos saludables y de las consecuencias de la obesidad infantil, y que las diferentes administraciones legislen a favor de un entorno más saludable.

La Gasol Foundation promueve como pilares fundamentales la actividad física, la nutrición, la calidad del sueño y el bienestar emocional. Viendo el camino que llevamos como sociedad, estos aspectos son en la actualidad más imprescindibles que nunca. Sin embargo, ¿cómo de factible ves que la sociedad adquiera a corto plazo estos hábitos de vida saludables? ¿Podría ser demasiado idealista a tenor de los datos actuales reflejados, por ejemplo, en el estudio PASOS en los cuales se identifica un preocupante índice de sobrepeso y obesidad entre los niños y adolescentes españoles?  

La verdad es que es un reto enorme, pero yo siempre he sido ambicioso. Como dices, es una meta complicada, porque la obesidad infantil tiene múltiples factores, y tan solo trabajando sobre todos ellos conseguiremos reducir las preocupantes cifras que observamos con el estudio PASOS, en el que pudimos comprobar que uno de cada tres niños y niñas en España presenta obesidad o sobrepeso. Yo soy optimisma y confío en que la sociedad en su conjunto (instituciones, empresas privadas, centros educativos y sanitarios, clubes deportivos, y las propias familias) se sumará a la misión de reducir la obesidad infantil. Ya estamos viendo avances importantes, como el compromiso del Gobierno de España de presentar un Plan Integral para prevenir la Obesidad Infantil en el año 2022.

Pau Gasol en un acto de la Gasol Foundation.

En estos 8 años desde que fundasteis la Gasol Foundation contra la obesidad infantil, ¿cuáles crees que han sido vuestros mayores logros y cuáles son los principales retos que afrontáis en los próximos años?

Creo que el principal logro es el cambio que hemos visto en la sociedad, también relacionado con la pandemia de COVID-19. Nos hemos dado cuenta de lo importante que son los cuatro pilares saludables; haciendo actividad física en casa incluso con las restricciones, buscando maneras de comer mejor y en familia, viendo la importancia que tiene el sueño y sobre todo el rol fundamental que juega el bienestar emocional en nuestro día a día. Gracias al trabajo de la fundación y de muchas otras organizaciones, ahora se empieza a ver la obesidad infantil como una problemática urgente. Por otro lado, los retos son muchos y variados, y es que vivimos en un entorno en el que muchas veces la opción más saludable no es la más fácil ni la más económica. La tendencia de las pantallas, que afecta a las horas que dedicamos a la actividad física y a cómo y cuánto dormirmos, la comida ultraprocesada y el estrés constante que afecta a nuestro bienestar emocional son solo algunos de los retos que nos encontramos en nuestros programas. Lo más preocupante es la tendencia creciente de la obesidad, que crece cada año; tenemos que actuar ya.

Poca gente sabe que empezaste los estudios de medicina. ¿Qué te llevó a elegir esta carrera? ¿Qué impacto crees que puede tener el ejercicio físico en la prevención y el tratamiento de enfermedades?

Respuesta: La verdad es que supongo que me viene de familia. Mi madre es doctora y mi padre enfermero, por lo que siempre nos han inculcado la importancia de la salud en todos los sentidos. Por supuesto que la actividad física es un factor fundamental en la prevención de enfermedades de todo tipo, y lo hemos visto con la obesidad infantil en varios estudios científicos. Además, y por experiencia propia, la actividad física afecta directamente al resto de pilares fundamentales: mejora el apetito, te hace descansar mejor y no hay duda de que mejora el ánimo, y además permite conectar con otras personas.

Muchas gracias por esta amena conversación y te deseamos la mejor de las suertes para el futuro. 

Muchas gracias a vosotros.